Es muy común en las historietas y en especial en
Desventuras, que los títulos hagan alusión a determinadas cosas que -al conocerlas- alimentan el interés o la curiosidad por leer la historia y por consiguiente adquirir el ejemplar.
Tenemos el caso de títulos que parafrasean películas, como
El violinista sobre el techito,
Quo Vadis Larguiruchus?,
La mafia de la flor, lugares geográficos (
El piñón de Gibraltar,
El gran camión del Colorado), acontecimientos históricos (
La guerra de las dos rosas), obras musicales (
Balada para un Larguirucho,
El lago de los chismes), obras literarias (
Papillín,
Raimundo y Julieta,
Cuando los duendes cazan lombrices) y programas de televisión, como
La pintora Rosa,
Misión insufrible, El gaucho biónico, Los ángeles de Largui,
Un mundo de cuatro asientos y otros.
Precisamente comparto hoy con ustedes
El perro nuclear, una historia olvidable que recuerda a Max, que aparece con
La mujer biónica y que también tuvo el privilegio de contar con partes biónicas.
Ejemplar de mi colección, escaneado por Eduardo Adan (Eduka)
Se descarga desde este link:
http://www.mediafire.com/?be2if0balzj928c